tipos de medición

Diferencias entre la medición por logs y tags

Breve historia de la analítica Web

Hasta hace pocos años, los responsables de elegir una herramienta analítica (o más bien analizadores de logs) habían sido los responsables de informática. Este criterio (a mi juicio totalmente erróneo) aún persiste por parte de muchas empresas e instituciones.

Las herramientas analíticas nacieron a mediados de los años 90 y se empezaron a utilizar de forma masiva para tener una idea del nivel y volumen de tráfico que generaban las webs. Recuerdo perfectamente instalar a principios del año 1.996 una versión de Webtrends (unas de las primeras herramientas en análisis de logs) que tardaba una eternidad en interrogar a los logs, generando informes un poco duros de asimilar. Este aspecto ha sido uno de los motivos por lo que los profesionales de perfil marketing y comercial no se han interesado nunca por el seguimiento de campañas o el comportamiento con line de los usuarios. Básicamente ya que no había quién sacara una conclusión con dichos informes.
La diferencia es que ahora los responsables de Marketing tienen soluciones y paquetes creados ad hoc para ellos, donde se elimina la berra técnica de implementación, ya que se subcontrata como unos servicios más dentro de un gran elenco de oferta.

Efecto Google. Acceso Universal a la analítica Web

La evolución tan espectacular que ha habido en el campo de la analítica web y el desarrollo de la tecnología en este sentido, ha cambiado todo el panorama empresarial en cuanto a herramientas y soluciones se refiere y sobre todo en estos últimos 3 años. A mi juicio, el cambio radica en 3 factores:

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Servicios de analítica web para mejorar resultados

Desde el comienzo de los primeros proyectos, allá por el año 1995, las herramientas y medios para desarrollar sitios web han evolucionado una barbaridad, afortunadamente…

Hoy en día es inconcedible abordar un proyecto sin tener en cuenta las pautas de medición. Es como matar moscas a cañonazos, o como tener una venda en los ojos y no querer enterarse de la que pasa a tu alrededor.

Para el desarrollo de un sitio web, o si ya se tiene uno, hay que definir primero cuáles son los objetivos (vender, contactos, visitas…) que se quieren conseguir con ese sitio; segundo, cómo vamos a conseguir tráfico para alcanzar dichos objetivos y, por último, cómo vamos a medir los resultados.

El primer paso es, por tanto, definir los objetivos y una serie de indicadores para medirlos; en mi caso, quiero:

- Aumentar el número de visitas que se convierten en contactos.
- Que el perfil de los contactos que se realizan se aproxime a lo que yo estoy buscando.
- Que se reduzca el coste que me supone conseguir el contacto (coste total de la web dividido por número de contactos).

Por su parte, los indicadores que definamos deben darnos algunas pistas, como por ejemplo:

. Cuánto nos cuesta conseguir un objetivo (en el argot de Internet, una conversión).
. Cuánto nos cuesta cada objetivo por campaña (por ejemplo, si atraemos tráfico a través de pago por clic).
. Cuál es el porcentaje de visitas que se convierten en objetivos.
. Dónde están los puntos de abandono.
. Cuáles son las páginas de entrada.

La clave del éxito no está en diseñar sitios web y después pensar en cómo se consiguen los objetivos, sino en definir o rediseñar esos sitios orientados a cumplir objetivos.

Lo que todos buscamos es mejorar el rendimiento de nuestra presencia en Internet, y para ello debemos basarnos en la experiencia del usuario, que nos ofrece toda la información que necesitamos. Y ¿cómo obtener esa información? Mediante las métricas.

En esa labor nos ayudan las herramientas (de medición) que nos ofrecen los proveedores de alojamiento de páginas web u otras herramientas como Google Analytics, que ofrecen mucha información; pero el problema es saber interpretar y digerir esa cantidad de datos y sacarles un partido práctico y efectivo.

Para bien o para mal, el apasionante mundo de las métricas nos permite conocer y analizar con detalle el comportamiento de los usuarios. Ahora solo falta que les des lo que están buscando.

Guillermo Vilarroig